La Sede Afundación de A Coruña acoge la presentación del nuevo libro de Inocencio Arias
Afundación, la Obra Social de ABANCA, albergará en su sede de A Coruña (Cantón Grande, 8) la presentación del nuevo libro del diplomático Inocencio Arias, Yo siempre creí que los diplomáticos eran unos mamones. El acto tendrá lugar mañana jueves 6 de septiembre, a partir de las 20.00 h, y contará con la presencia del exalcalde de A Coruña y embajador de España en la Santa Sede de 2006 a 2011, Paco Vázquez.
Inocencio F. Arias Llamas ingresa en la Carrera Diplomática en el año 1968 y hasta el 1978 estuvo destinado en las embajadas de Bolivia, Argel y Portugal. De regreso a Madrid, ejerció de portavoz de Asuntos Exteriores con tres Gobiernos diferentes, UDC, PSOE y PP. Entre los años 1988 y 1993 fue Subsecretario y Secretario de Estado de Exteriores en el Gobierno de Felipe González. Arias también ha sido presidente del Instituto Cervantes, presidente de la Casa de América, director general del Real Madrid, embajador en la ONU (1997-2004), presidente del Comité Mundial de la ONU contra el terrorismo (2003-2004) y presidente del Club Siglo XXI.
Ha publicado cinco libros y ha participado en dos docenas de conferencias internacionales. También ha ejercido de actor en trece películas y posee una treintena de condecoraciones nacionales e internacionales.
Su nuevo libro, Yo siempre creí que los diplomáticos eran unos mamones, que se encuentra a punto de agotar su cuarta edición, es un libro que contiene una parte de las memorias de Inocencio Arias y otra parte de análisis de la vida en España en la segunda mitad del siglo XX, de la política internacional, de la vida en Hollywood, del fenómeno del fútbol y de consideraciones de diversos temas. Se describe el modo de vida en las provincias españolas en los años cincuenta, sesenta y setenta y se trata la desaparición de numerosos elementos como los serenos o el luto, pero también la aparición de otras, como la igualdad de la mujer.
El libro entretiene y resulta ameno no solo por su estilo franco, sino también porque está salpicado de anécdotas divertidas vividas por el autor o por personas de relieve con las que trabajó. Contiene también reflexiones sobre los presidentes de la democracia española, sobre la discutida utilidad de la ONU y sobre el trabajo de los diplomáticos que, insiste Arias, «no son precisamente mamones».