Teatro: Cinco horas con Mario. Pontevedra
Josefina Molina y José Sámano, directora y productor, además de adaptadores, desde su primera versión y representación en noviembre de 1979, acompañan a Lola Herrera una vez más como protagonista en esta nueva aparición de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes. Sin duda, uno de los mayores y más originales éxitos teatrales de las últimas décadas. La Sede Afundación de Pontevedra lo acoge el 10 de mayo.
Esta obra se enmarca en la Temporada de Abonos de TEATRO Afundación 2019 con la que adquirir tus entradas con grandes descuentos. La cultura al alcance de todas y todos.
FICHA TÉCNICA
De Miguel Delibes | Una producción de José Sámano | Reparto: Lola Herrera | Adaptación Miguel Delibes Josefina Molina José Sámano | Mobiliario y atrezzo Mateos/Sabre Tapicería Emilio Ardura | Mantenimiento utilería Javier Pastrana | Estudio de grabación espacio sonoro Pullpush | Voz locutor Julio López | Asesoría Menpu y Asesores | Fotografía y vídeo Daniel Dicenta | Diseño gráfico David Sueiro | Prensa y comunicación Esther Alvarado | Técnico de iluminación/sonido Manuel Maldonado | Regidor / gerente Cristina Berhó | Peluquería Gema Moreno | Secretaria de producción Pilar Velasco | Diseño de iluminación Manuel Maldonado | Música Luis Eduardo Aute | Espacio sonoro Mariano Díaz | Espacio escénico Rafael Palmero | Directora de producción Nur Levi | Dirección Josefina Molina
LA OBRA
Estamos en Marzo de 1966. Carmen Sotillo acaba de perder a su marido Mario de forma inesperada. Una vez que las visitas y la familia se han retirado, ella sola vela durante la última noche el cadáver de su marido e inicia con él un monólogo–diálogo en el que descubrimos sus personalidades y los conflictos de su matrimonio. Con una forma entrecortada, detallista al mínimo, reiterativa y llena de tópicos, Carmen Sotillo dice cosas, manifiesta sentimientos y emite juicios que a muchas personas hoy les pueden parecer increíbles. Pero damos fe de que ese lenguaje existía, de que esos juicios se emitían, de que esas “cosas” de Carmen estaban en la vida de todos los días. “Cinco horas con Mario” es, entre otras muchas cosas, un documento vivo de esos años. De las preocupaciones económicas, religiosas, políticas, sexuales y morales entonces imperantes que Delibes, a través del lenguaje de su protagonista, dejó retratadas con nitidez, de forma que la vida española de entonces llega a palpitar viva en sus palabras. Pero, por encima de todo esto, “Cinco horas con Mario” nos habla de los asuntos eternos del ser humano: de la culpa, de la soledad, de la incomunicación, del sentido de la vida. Como siempre en Delibes partiendo de un localismo concreto encarna en sus personajes y en sus conflictos las realidades más profundas y complejas que condicionan nuestra vida.
«Cinco horas con Mario es, a mi juicio, un delicado encaje de bolillos, un trabajo cuidadoso de disección que una vez finalizado nos ofrece el retrato perfecto no solo de Carmen Sotillo y de Mario, su marido, sino también de una época todavía reciente de nuestra historia y de las formas de vida provinciana. Nada podía ser más apasionante para mí que trabajar este texto de Delibes, porque me gusta hablar de la gente de mi generación; una generación de buenas, sufridas, equivocadas gentes que han perdido todos los trenes y, sin embargo, no deja de ir tras ellos con la lengua fuera, perdiendo el aliento.
Carmen Sotillo es el retrato perfecto de la mujer española que mi generación ha visto a su alrededor y se le ha propuesto como modelo con insistencia. Modelo y víctima al mismo tiempo, yo no dudaría en calificar esta obra de feminista. Y quizá por eso me gusta tanto; porque creo que la defensa de la mujer y de sus derechos comienza en nuestro país, como tantas otras cosas, por la autocrítica. Porque feminismo es también poner a la mujer española frente a un espejo donde pueda contemplar su realidad, por muy sórdida, irritante y risible que le parezca.
Esta obra es, para mí, como una divertida sesión de psicoanálisis en la que el psiquiatra es el propio espectador. Él va a diagnosticar». Josefina Molina