II Premio de Fotografía Contemporánea. Berto Macei y José Romay. Ferrol
Afundación, en colaboración con el festival Outono Fotográfico, acoge del 20 de junio al 15 de julio en la Sede Afundación de Ferrol los ensayos premiados ex aequo en el II Premio de Fotografía Contemporánea, Le cirque noire de Berto Macei y Rururbania Salnés de José Romay.
En Le cirque noire, Berto Macei construye lo que parecen frames del período clásico del Film Noir, liberándose del complejo que supone repetir una gramática manida desde la década de los cuarenta y nacida después de la depresión del 29. La propia nomenclatura que une las imágenes es clara, más allá de cada recurso que emplea en el lenguaje visual, cada elemento que fotografía o el singular modo de evocación para el espectador de sus fotos, que rememoran fielmente las formas y procederes de directores como John Huston, Robert Siodmak o Charles Laughton.
En esta serie fotográfica el autor entiende perfectamente lo que ya había dicho James Monaco en American Film Now, referente a que el Film Noir no es un género per se, sino más bien un estilo visual. Por tanto, en sus fotos podemos ver claramente una estética fuertemente influenciada por el expresionismo alemán, bien por la iluminación o la ausencia de ella, bien por el punto de vista.
Pero si atendemos al fondo, también Macei nos lleva al realismo poético francés con una especie de fatalismo que rodea los personajes que fotografía o a los siempre recurrentes héroes venidos a menos. En cada imagen va haciendo énfasis en la autenticidad, como en el neorrealismo italiano. La elección consciente de un circo despojado de ostentosidades camina en el hilo entre el espectáculo y la decadencia.
El neodocumental de José Romay, Rururbania Salnés, también se apropia del lenguaje clásico de este género para manipularlo como sus coetáneos americanos. El autor explora los límites entre lo rural y lo urbano, lo construido y lo natural. Persigue una lectura más pausada de la relación entre paisaje y territorio con una cierta carga de retranca en el mensaje que llena las imágenes de elementos secundarios que no solo geolocalizan la fotografía, sino que hablan de la intencionalidad del proyecto.
Romay presenta en Rururbania Salnés un territorio hostil donde los límites entre lo verde y lo gris se van desenredando para resultar en tonos anaranjados que acercan lo humanizado y lo salvaje, y que mezclan lo industrial con lo habitable. Como ya habían hecho Robert Adams o Stephen Shore para el libro New Topografics en Norteamérica en la década de los setenta, Romay retrata un Salnés real procurando ese supuesto parangón paisajístico que gira cada vez más en territorio. Toda una declaración de intenciones que sitúa su comarca en el extremo opuesto a las postales que venden las collareras mecas o en el casco viejo de Cambados.
Las imágenes de Rururbania se imponen con el berniz de una californiana luz que contrasta irónicamente con el azul grisáceo que fagocita la zona más turística de nuestro país.