Exposición «Eterno Retorno» de Diego Merry del Val. A Coruña
Diego Merry del Val expone «Eterno Retorno» hasta el 4 de julio de 2020 en la Sede Afundación A Coruña. Se trata de un retablo gigante que narra la evolución de la naturaleza. El artista madrileño, afincado en A Coruña, estrena así su primera muestra individual.
Diego Merry del Val, nacido en Madrid en 1968, ha sido periodista, trotamundos, escritor y pintor esencialmente audodidacta. Su experiencia en diversos países (Cuba, Bosnia, Congo o Líbano) y una larga estancia como corresponsal de ABC en Rusia forman parte del bagaje vital que se decanta en su obra. «El periodismo ha sido para mí un medio, no un fin en sí mismo, un medio de acercarme al mundo y encontrar respuestas. La pintura me ha dado finalmente el lenguaje adecuado para expresarlas», afirma.
La serie está compuesta por doce obras de formato rompedor, que difícilmente dejarán indiferente a quien se acerque a contemplarlas: cada obra es un mosaico de nueve piezas, que juntas componen una sola imagen, a modo de puzzle, con un singular efecto de dinamismo y monumentalidad. Un ambicioso proyecto del pintor, que se ha propuesto «relatar la historia de la evolución en doce capítulos».
«He encontrado tanta inspiración en el arte mitológico como en las vanguardias del siglo XX», comenta el autor. «Lo que he pretendido hacer es un gran retablo que cuente una historia, al estilo de los artistas medievales que usaban las imágenes para narrar diversos episodios de las
escrituras. Solo que en este caso se trata de revelaciones que nos ha hecho la ciencia acerca de la naturaleza y de nosotros mismos. En este sentido de relato, la serie debe ser considerada como una sola obra».
En términos de lenguaje pictórico, la serie bebe directamente de las vanguardias del siglo XX y hace alarde de fuerza expresiva, con un estilo a veces brutal. En una época el que el arte se ha vuelto sobre sí mismo y se ocupa principalmente de reflexionar sobre qué es y qué no es, o de ironizar sobre sí mismo, y en la que se habla abiertamente de post-arte, esta exposición nos invita a atrevernos a sentir el arte con todo lo que ello conlleva: una sacudida en lo más hondo. Es, en definitiva, una vuelta a nuestro pasado.