Concierto REAL FILHARMONÍA DE GALICIA en Vigo
Ya puedes coger las entradas sueltas en Ataquilla.com a este concierto de la TEMPORADA DE ABONOS DE CLÁSICA AFUNDACIÓN.
directora JOANA CARNEIRO
piano GABRIELA MONTERO
Duración aprox. 1 h (sen pausa)
PEREGRINACIÓN EN LOS ANDES
GABRIELA LENA FRANK (1972)
Leyendas: An Andean Walkabout
Toyos
Tarqueada
Himno de Zampoñas
Chasqui
Canto de Velatorio
Coqueteos
GABRIEL FAURÉ (1845-1924)
Suite de Pelleas y Melisande, op. 80
Prélude
Fileuse (El hilandero)
Sicilienne
La mort de Mélisande (La muerte de Melisande)
CLARA SCHUMANN (1819-1896)
Concierto para piano en la menor, op. 7
Allegro maestoso
Romanze: Andante non troppo, con grazia
Finale: Allegro non troppo
PROGRAMA DE MANO
Gabriela Lena Frank (1972)
Gabriela Lena Frank nació en Berkley, se licenció en la Universidad de Rice y es doctora por la Universidad de Michigan. Fue ganadora del premio Gerard Schwarz/ ASCAP y obtuvo una beca Global Connections a través de Meet the Composer. Además de componer, trabaja como pianista y colaboró con el etnomusicólogo peruano Raúl Romero en la grabación de la música para piano de los compositores indígenas de la costa y los Andes peruanos. Las piezas de Frank incorporan la mitología, el arte, la poesía y la música folclórica sudamericana a las formas clásicas occidentales, reflejando su herencia judío-peruana. Sobre su obra Leyendas: An Andean Walkabout (2001) ella misma escribe “mezcla elementos de la tradición musical clásica occidental y de la música folclórica andina, inspirándose en la idea del mestizaje tal y como la concibió el escritor peruano José María Arguedas, en la que las culturas coexisten sin que una esté sometida a la otra. ‘Toyos’ representa uno de los instrumentos más reconocibles de los Andes, la zampoña. El tipo más grande es el toyo, que requiere una gran resistencia y fuerza pulmonar y suele tocarse en cuartas paralelas. La ‘Tarqueada’ es un número contundente y rápido que sugiere la tarka, una pesada flauta de madera de conducto que se sopla con fuerza para dividir el tono. Los conjuntos de tarka suelen tocar en cuartas, quintas y octavas casualmente afinadas. El ‘Himno de Zampoñas’ se inspira en un tipo particular de conjunto de zampoñas que divide las melodías mediante una técnica conocida como hocketing. El sonido característico de la zampoña es el de un tono fundamental soplado de forma plana para que los sobretonos suenen por encima. ‘Chasqui’ representa al chasqui, un legendario corredor de la época incaica que corría grandes distancias para entregar mensajes entre pueblos separados entre sí por las cumbres andinas. El chasqui necesitaba viajar con poco peso, por lo que sus instrumentos elegidos eran el charango, un primo agudo de la guitarra, y la ligera flauta quena de bambú, que influyen en este movimiento. ‘Canto de Velatorio’ retrata la otra conocida personalidad andina, una llorona profesional contratada para hacer que los rituales funerarios (conocidos como velatorios) sean aún más tristes, la plañidera está acompañada aquí por una segunda plañidera y un coro adicional de mujeres de luto. El canto Dies Irae se cita como reflejo de la afición de la plañidera a mezclar versos del folclore indígena quechua y de los ritos religiosos occidentales. ‘Coqueteos’ es una canción de amor coqueto cantada por los hombres conocidos como romanceros y es directa en su expresión armónica, osada y festiva. Los romanceros cantaban en armonía unos con otros sobre un fondo de guitarras, lo que parece un vendaval de guitarras.
Gabriel Fauré (1845-1924)
El drama Pelléas et Mélisande de Maurice Maeterlinck narra un apasionado triángulo amoroso entre Pelléas, su hermanastro Golaud y Mélisande en el imaginario reino de Allemonde. Se estrenó en París en mayo de 1893 y en un período de doce años, por lo menos cuatro destacados compositores como Fauré, Debussy, Schoenberg o Sibelius, de diversos orígenes y estilos, crearon su propia obra maestra. En 1898, la actriz Patrick Campbell encargó a Gabriel Fauré la música incidental para la primera producción en inglés que se estrenaría, en el Teatro Prince of Wales en Londres, el 21 de junio de ese año. Fauré dispuso de un mes para realizar ese trabajo por lo que utilizó obras inacabadas y pidió ayuda a su alumno Charles Koechlin para la orquestación. Años después, el autor revisó la partitura, seleccionó tres de sus números y añadió la Sicilianne que completaría la Suite op. 80 publicada en 1909, llegando a ser una de sus obras para orquesta más célebres que refleja muchas de las características de su lenguaje: música oscilante y delicada, ritmos flexibles, líneas melódicas largas y asimétricas, etc. La partitura recrea el ambiente onírico de la obra de Maeterlinck, comenzando con el delicado Preludio, de inspirador y melancólico lirismo, que presenta la misteriosa atmósfera del bosque en el que Mélisande se encuentra con Golaud. En el Fileuse (Andantino quasi allegretto) Fauré, con los violines, muestra a Mélisande hilando en la roca, mientras que el oboe y otros instrumentos de viento transmiten los abstraídos pensamientos de la joven hasta llegar a la ‘cantabile’ y sugestiva Sicilienne (Allegro molto moderato). El final está dedicado a la muerte de la protagonista, cuyo ambiente dramático y trágico es expresado con los registros más graves de la flauta, las armonías modales y los pizzicato de la cuerda.
Clara Schumann (1819-1896)
A pesar de ser uno de los grandes talentos compositivos del siglo XIX, Clara Wieck en 1839 escribió en su diario: "alguna vez pensé que poseía capacidad creativa, pero renuncié a esa idea; una mujer no debe desear componer. Ninguna fue quien de hacerlo, ¿por qué podría esperarlo yo? Resultaría arrogante, aunque, de hecho, mi padre me condujo a eso desde muy temprano”. Sin embargo, no era así, ya que fue una notable intérprete que debutó a los nueve años en la Gewandhaus de Leipzig y realizó, a los doce, una gira europea en la que incluyó piezas de su autoría. Por eso no resulta extraño que al año siguiente, 1833, hubiese esbozado un movimiento para un concierto para piano y orquesta. En esa época, Robert Schumann ya era huésped y alumno del padre de Clara, y fue él quien escuchó la primera incursión orquestal de la chica, le recomendó ciertos cambios en la orquestación y la animó a seguir con el trabajo, que fue estrenado en 1836, cuando ella tenía dieciséis años. La escritura del Concierto para piano y orquesta se caracteriza por un gran virtuosismo que manifiesta su calidad como intérprete y su juventud, incluyendo figuraciones desafiantes, armonías avanzadas y coloridas y, sobre todo, su sentido y dominio de la forma musical. El ágil movimiento escrito en primer lugar acabó siendo el último para, finalmente, añadir otros dos: el primero, presenta una abertura romántica y dramática sucesiva de una floritura del piano, digno de Liszt, y la interpretación del tema principal que hace pensar en Chopin; el segundo tema parece comenzar en la tonalidad convencional, pero se desvía para no volver hasta que un lento arpegio ascendente lleva al segundo movimiento. Romanze destaca por su asombrosa sencillez y belleza y la solista aparece con una melodía tierna y clara; melodía que pasa a un violoncello con acompañamiento de piano de manera que la belleza de la pieza consigue evitar un romanticismo enfermizo. Ese apoyo del piano continúa después de que el violoncello desaparece, y la entrada de los metales señala el comienzo del movimiento final. El Finale es claramente el más sustancial de los tres, Clara lo concibió originalmente como un tour de fuerce independiente y virtuoso para piano y orquesta y cuya forma es similar a la de un rondó tradicional aunque con una versión libre de las claras secciones de contraste características de esa forma. Este magnífico e imaginativo movimiento final es testimonio de que la compositora ya era una intérprete experimentada y admirada en el mundo de la interpretación pianística. Robert y Clara se enamoraron y, contra viento y marea, se casaron en 1840 cuando él era relativamente desconocido y ella una celebridad internacional, para formar la primera pareja “de poder” de las artes, profesándose devoción y respeto mutuo.
Este concierto se enmarca en Cultura por Alimentos, un programa solidario en colaboración con la Federación Española de Bancos de Alimentos, con el objetivo de contribuir, a través de donaciones, a incrementar los recursos de los Bancos de Alimentos de Galicia.
Os invitamos a todas las personas que asistáis a este espectáculo a colaborar trayendo productos no perecederos, que podréis depositar a la entrada del teatro.
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