Concierto REAL FILHARMONÍA DE GALICIA en Vigo
Ya puedes coger las entradas sueltas en Ataquilla.com para este concierto de la TEMPORADA DE ABONOS DE CLÁSICA AFUNDACIÓN 2022.
Director PAUL DANIEL
20 MAY | 20.00 h Duración aprox. 1 h (sin pausa)
UN VIAJE FANTÁSTICO
OCTAVIO VÁZQUEZ (1972)
Ilusiones (Māyā), de la trilogía Sattva*
HECTOR BERLIOZ (1803-1869)
Sinfonía Fantástica, op. 14: Épisode de la vie d’un Artiste
Rêveries, Passions (Sueños, Pasiones)
Un bal (Un baile)
Scène aux champs (Escena en los campos)
Marche au supplice (Marcha al patíbulo)
Songe d’une nuit du sabbat (Sueño de una noche de brujas)
*Encargo de la RFG
NOTAS AL PROGRAMA
En esta ocasión me cuesta mucho escribir notas de programa sobre mi propia pieza. Si pudiese expresar esto de modo eficaz con palabras, quizás no tendría que haber compuesto la pieza en primer lugar. La Encyclopaedia Britannica escribe que Māyā, (sánscrito: «magia» o «ilusión») es «un concepto fundamental en la filosofía hindú, especialmente en la escuela Advaita (no dualista) del Vedanta (...) la poderosa fuerza que crea la ilusión cósmica de que el mundo fenomenal es real». Albert Einstein, en una carta a su amigo Robert S. Marcus, del 12 de febrero de 1950, escribe «Un ser humano es una parte del todo, de lo que llamamos “Universo”, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos, como algo separado del resto, una especie de ilusión óptica de su conciencia». Termino con una cita de Rabindranath Tagore: «Nuestro yo es māyā cuando es meramente individual y finito». Espero que esto proyecte algo de luz sobre el tema de esta pieza.
Octavio Vázquez
La Sinfonía Fantástica, subtitulada Épisode de la vie d’un Artiste fue estrenada en el Conservatorio de París en 1830, interpretada por una formación contratada por Berlioz e integrada por las orquestas del Conservatorio y la del Théâtre des Nouveautés bajo la dirección de François Habeneck. El compositor se inspiró en las obras de François-René Chateaubriand, escritor al que leyó vorazmente durante su juventud y cuya autobiográfica describe a un artista precisamente en el estado en el que se encuentra el héroe de la sinfonía, y en la actriz irlandesa Harriet Smithson, de la que el compositor se enamoró cuando la vió interpretando a Ofelia de Hamlet en el Odéon en 1827. De ese modo, el artista protagonista atormentado por el amor no correspondido puede ser identificado con el mismo Berlioz quien, para el concierto de presentación de la sinfonía, escribió las siguientes notas para el programa:
«La intención del compositor fue tratar varios estados de la vida de un artista. Dado que este drama instrumental carece de la ayuda de las palabras, es necesaria una explicación anticipada de su plan. El siguiente programa, por lo tanto, debe de ser pensado como si fuese el texto hablado de una ópera, que sirva para introducir los movimientos musicales y explicar su carácter y expresión.
Sueños - Pasiones: El autor imagina a un músico joven, preocupado por esa enfermedad espiritual que un famoso escritor llamara "la decadencia de las pasiones", y ve por primera vez a una mujer que posee todos los encantos con los que siempre había soñado, y se enamora desesperadamente de ella. Por algún extraño truco fantástico, la imagen de su amada nunca aparece en la mente del artista, sino asociada a una idea musical, en la que él percibe un cierto carácter apasionado, pero refinado y tímido que atribuye al objeto de su amor. Esta imagen melódica y su modelo le persiguen incesantemente como una doble idée fixe[i]. Es por eso que la melodía con la que comienza el primer allegro aparece constantemente en todos los movimientos de la sinfonía. La transición de un estado de sueño melancólico, interrumpida por varios embates de alegría sin sentido, a una pasión delirante, con estallidos de ira y celos, su vuelta a la ternura, sus lágrimas y su consuelo religioso, todo eso, forma el tema del primer movimiento.
Un baile: El artista se encuentra en las circunstancias más variadas, tanto en medio del bullicio de una fiesta, como en la apacible contemplación de la belleza de la naturaleza; pero en todas partes, en la ciudad, en los campos, la imagen de su amada aparece ante él y turba su alma.
Escena campestre: Una tarde en el campo, el joven músico oye de lejos a dos pastores con sus ranz de vaches [ii]; este dúo pastoral, el entorno de la escena, el leve murmullo de los árboles suavemente agitados por el viento, ciertos motivos de esperanza que concibió recientemente, todo eso se combina para devolver a su corazón una paz desconocida, y dar un color más alegre a sus pensamientos. Reflexiona sobre su soledad; espera dejar de estar solo pronto... Pero, ¡supongamos que ella le engaña! Esta mezcla de esperanza y miedo, esas ideas de alegría perturbadas por oscuros presentimientos, forman el tema del adagio. Al final, uno de los pastores retoma el ranz de vaches; el otro ya no responde. Sonidos de tormenta alejada... soledad... silencio.
Marcha del suplicio: Convencido de que la mujer que adora no solo no responde a su amor, sino que es incapaz de comprenderle y que, además, es indigna de él, el artista se envenena con opio. La dosis del narcótico, demasiado débil para quitarle la vida, lo sumerge en un sueño acompañado de las visiones más horribles. Sueña que mató a la mujer que amaba y que es condenado a muerte, llevado al patíbulo y testigo de su propia ejecución. El cortejo avanza al son de una marcha a veces feroz y sombría, a veces majestuosa y brillante en la que un ruido sordo de pasos pesados conduce sin transición a los estallidos más ensordecedores. Al final de la marcha, los primeros cuatro compases de la idéea fixe se repiten como un último pensamiento de amor interrumpido por el golpe fatal.
Sueño de un sábado de aquelarre: Se ve a sí mismo en el sábado, en medio de una espantosa multitud de espíritus, hechiceros y monstruos de todo tipo, reunidos para su funeral. Ruidos extraños, gemidos, carcajadas, gritos lejanos a los que otros gritos parecen responder. La melodía de la amada aparece una vez más, pero perdió su carácter noble y desconfiado; ya no es más que una melodía de baile vulgar, banal y grotesca; es ella la que vino al aquelarre... Un rugido de alegría por su llegada... Se une a la orgía diabólica... Tañer fúnebre de campanas, parodia bufa del Dies Irae, la danza del sábado, la danza del aquelarre y el Dies irae combinados.»
[i] El motivo principal que, en esta sinfonía, representa a la amada; aparecerá en diversas ocasiones a lo largo de la obra, transformado según las circunstancias dramáticas.
[ii] Son los cantos de los vaqueros de Suiza y de ciertas partes de Francia. Los tocan con trompas muy largas y los usan para llamar al ganado. Servían a los vaqueros para comunicarse de montaña a montaña.
Este concierto se enmarca en Cultura por Alimentos, un programa solidario en colaboración con la Federación Española de Bancos de Alimentos, con el objetivo de contribuir, a través de donaciones, a incrementar los recursos de los Bancos de Alimentos de Galicia.
Os invitamos a colaborar trayendo productos no perecederos, que podréis depositar a la entrada del teatro.
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