Concierto ORQUESTA SINFÓNICA DE GALICIA en Vigo
*El director Thierry Fischer se ve en la obligación de cancelar su aparición en este concierto por enfermedad, sustituyéndole Michal Nesterowicz. Además, del programa se elimina la obra de Murail, quedando solo el concierto para violín de Korngold y la 1ª de Sibelius.
ORQUESTA SINFÓNICA DE GALICIA
Director MICHAL NESTEROWICZ
Violín PHILIPPE QUINT
I
ERICH WOLFGANG KORNGOLD (1897-1957)
Concierto para violín, en re mayor, op. 35
I. Moderato nobile
II. Romance
III. Allegro assai vivace
II
JEAN SIBELIUS (1865-1957)
Sinfonía núm. 1, en mi menor, op. 39
I. Andante ma non troppo-Allegro enérgico
II. Andante. Ma non troppo lento
III. Scherzo. Allegro
IV. Finale
Este concierto se enmarca en Cultura por Alimentos, un programa solidario en colaboración con la Federación Española de Bancos de Alimentos, con el objetivo de contribuir, a través de donaciones, a incrementar los recursos de los Bancos de Alimentos de Galicia.
Te invitamos a colaborar trayendo productos no perecederos, que podréis depositar a la entrada del teatro.
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ERICH WOLFGANG KORNGOLD (1897-1957)
Concierto para violín y orquesta en re mayor, op. 35
Hijo de un reputado crítico musical vienés, Korngold destacó desde niño por unas extraordinarias dotes para la composición que le granjearon la admiración de Mahler, Strauss y otros autores. En 1920, con solo veintitrés años, obtuvo un rotundo triunfo con la ópera La ciudad muerta. El reconocimiento de su figura aumentó aún más y luego emprendió una carrera como director y pianista, sin abandonar las tareas de composición. Sin embargo, el estilo opulento, abiertamente tardorromántico, que caracterizaba su escritura fue quedando un tanto desfasado y perdió aceptación en favor de la música vanguardista. El empeoramiento de la situación política, con el ascenso del movimiento nazi, lo llevó a instalarse en Hollywood en 1934, donde comenzó una aplaudida trayectoria en el campo de la música para cine. Allí, en colaboración con el director Max Reinhardt, encontró el camino ideal para dar rienda suelta a un lenguaje que en Europa ya no se admiraba como a comienzos de la década anterior.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, volvió a Europa, abandonó la música cinematográfica y regresó al mundo orquestal sin renunciar nunca a un estilo personal que había perdido el favor del público. En esta línea, compuso el Concierto para violín, cumpliendo, tras muchos años, los deseos del violinista Bronisł aw Huberman, quien no pudo hacerse cargo del estreno y recaló en Jascha Heifetz, quien la organizó en St. Louis, el 15 de febrero de 1947. Dedicado a Alma Mahler, está escrito en la misma tonalidad que grandes conciertos para violín como los de Beethoven, Brahms o Tchaikovsky e, igual que ellos, consta de tres partes. El romanticismo de la música recuerda los reputados trabajos de entreguerras del autor, pero, en este caso, el peso de la melodía es mayor gracias a que utiliza varios temas sacados directamente de bandas sonoras que había escrito en sus años de Hollywood.
El concierto se abre con una melodía expresiva a cargo del solista tomada del filme Otro amanecer (1937). Tras una transición llena de pasajes virtuosos, se introduce el segundo tema, de carácter melancólico, adaptado de Juárez (1939), desarrollándose y alternándose ambos en medio de un rico lirismo. El aire nostálgico se mantiene en el movimiento lento, donde Korngold utiliza el motivo principal de Anthony Adverse (1936), aquí desarrollado en tres partes y con una sección central con armonías que aportan un poco de misterio. Para el exigente finale optó por un tema del celebrado largometraje El príncipe y el mendigo (1937), dándole la forma de tema con variaciones, pero disfrazándolo como una forma sonata con un segundo tema contrastante y finalizando en un virtuoso clímax.
JEAN SIBELIUS (1865-1957)
Sinfonía nº 1 en mi menor, op. 39
Desde sus años de estudiante en Berlín y Viena, Sibelius mostró un gran interés por la música sinfónica, en especial la de Bruckner, Wagner y Beethoven. Su primera experiencia como compositor en este campo llegó en 1892, cuando ya había regresado a su Finlandia natal, con Kullervo, una obra para orquesta, solistas y coro basada en textos del poema épico Kalevala que el autor nunca quiso considerar como una sinfonía y que incluso retiró de los programas poco después de su estreno. Pero no fue hasta 1898 cuando por fin se decidió a acometer la creación del primer escalón de un ciclo que finalizó siendo de siete sinfonías y que lo convirtió en uno de los grandes nombres del género de comienzos del siglo XX, contribuyendo además a aumentar el reconocimiento internacional de la música finesa. Luego, el país formaba parte del Imperio ruso, pero ya brotaba un activo movimiento nacionalista que se oponía a la rusificación impuesta por el zar Nikolai Romanov y a las políticas abolicionistas de la autonomía cultural y administrativa con que aún contaba el ducado.
La idea inicial de Sibelius había sido la de una sinfonía programática en cuatro movimientos, tomando como modelo a Berlioz, pero el proyecto acabó por convertirse en una obra con fuerte influencia rusa –fundamentalmente de Tchaikovsky y Borodin- que, sin renunciar por completo a la forma sonata, incorpora elementos que acabarán por ser muy característicos del personal lenguaje del autor. Se estrenó en Helsinki el 26 de abril de 1899 en un concierto en el que también se presentó el Canto de los atenienses, una pieza coral de mensaje patriótica que fue muy bien recibida por el público. Posteriormente sufrió algunas modificaciones que acabaron en la versión definitiva, interpretada en Berlín el 18 de julio de 1900.
La sinfonía comienza de una forma muy original, con una solitaria melodía del clarinete sobre un suave redoble del timbal, que supone el eje del primer movimiento. A seguir llega un vigoroso tema inicial a cargo de las cuerdas y otro, más ligero, que es presentado por las flautas tras una introducción de las cuerdas y el arpa. Siempre con la presencia de los potentes metales, el desarrollo va conduciendo a un brillante final que, sin embargo, sorprende por la aparición de dos acordes en pizzicato. El poético Andante, en forma tripartita, es intensamente romántico y en él es evidente la influencia de Tchaikovsky, aunque el motivo central para el fagot es típicamente sibeliano. El scherzo está marcado por el ritmo ostinato que imponen los timbales y que solo se quiebra en el tranquilo trío central. En el finale reaparece el tema con el que se abrió la sinfonía, ahora presentado por las cuerdas en una atmósfera predominantemente trágica. Un segundo motivo, más lírico, va llevando a una turbulenta sección de desarrollo y a una conclusión resignada muy semejante a la del primer movimiento.
Sociedad Filarmónica de Vigo – Martín Fernández
MICHAŁ NESTEROWICZ
Director
Es muy apreciado por sus actuaciones dinámicas y elocuentes en sus interpretaciones de repertorio sinfónico. Recientemente debutó con la Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam, la Konzerthausorchester de Berlín, Sinfónica de Fráncfort y la Tonkünstlerorchester. Nesterowicz abrió la temporada 2021/2022 con la Sinfónica de Oulu, que siguió con actuaciones con la Sinfónica de Gävle, la Orquesta de Haydn de Bolzano y la Filarmónica de Silesia con un programa de temática polaca con obras de Fitelberg y Karłowicz. Otros compromisos importantes incluyen conciertos con la Musikalische Akademie Mannheim, la Filarmónica de Varsovia, la Ópera de Malmö, la Sinfónica de la Región de Murcia, la Sinfónica de Aarhus así como su debut en Japón con la Sinfónica de Kioto.
En la temporada pasada continuó su relación como principal director invitado de The Arthur Rubenstein Philharmonic Łódź y volvió a dirigir la NDR Elbphilharmonieorchester, Szczecin Philharmonic Orchestra, Sinfónica de Malmö y la Orquesta Ciudad de Granada. Destacan también sus compromisos con Het Gelders Orkest, Orquesta Nacional de Lille y Polska Filharmonia Bałtycka Gdańsk.
Nesterowicz apareció en varias ocasiones al frente de la Tonhalle-Orchester de Zúrich, la Filarmónica de Múnich, la Filarmónica de Niza, la Sinfónica de Taiwan, la Sinfónica de Singapur y la Filarmónica de Liverpool. También ha trabajado con la WDR Sinfonieorchester Köln, Deutsches Symphonie-Orchester de Berlín, la Orquesta Gulbenkian, Filarmónica de Luxemburgo, Filarmónica de Búfalo, Filarmónica de Copenhague o la Orchestra della Svizzera Italiana, entre otras.
Además, fue ganador del Concurso Europeo de Dirección Orquestal de Cadaqués en 2008 y uno de los premiados del 6º Concurso Internacional de Dirección Grzegorz Fitelborg de Katowice.