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La suave curva de una colina se recorta sobre un cielo con nubes ocupando toda la composición. El pintor interpreta, con libertad, la naturaleza que traduce en luces y colores armoniosos con pinceladas que buscan afinidades y contrastes conservando referencias reconocibles, convirtiendo la materia y el color en las claves esenciales del cuadro. Las pinceladas aplicadas con toques ligeros e inmediatos se fijan sobre la tela con un ritmo determinado por la sucesión, a intervalos, de amarillos y rojizos, con azules, verdes y blancos.
Exposiciones
«Morquecho» del 4 al 26 de noviembre de 1994, Vigo.
Reproducciones
«Morquecho» Catálogo de la exposición.