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De pie con la pierna izquierda hacia adelante, echa el cuerpo hacia atrás y, sujetando al niño, levanta los brazos por encima de la cabeza marcando, con su cuerpo, una línea tensa y cimbreante como un arco. Este gesto de expansión hacia el espacio acentúa su efecto con el juego de luces y sombras originado por los numerosos huecos que perforan la superficie del bronce. La componente dinámica de la obra, expuesta al aire libre, se completa con la acción atmosférica que enriquece su superficie con variada gama de verdes.
Reproducciones
"Colección Caixavigo. Pintura-Escultura-Dibujo". Tomo 3, página 26.