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Tres niñas con los pies unidos, cogidas de la mano, tensan los brazos y echan sus cuerpos hacia atrás, formando una rueda. Capta el instante de una postura transitoria que exige una difícil y momentánea extensión muscular. Los rostros se aislan concentrados en ese gesto. El rasgo más original quizás sea el espacio creado en el interior de la rueda que se activa dinamizado por la tensión de los cuerpos de las niñas. En el grupo escultórico destacan pormenores de gran belleza, como los rostros y la gracia de los vestidos, realzados con una bonita pátina.
Reproducciones
"Colección Caixavigo. Pintura Escultura-Dibujo". Tomo 3, página 21.