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Sentado en el suelo, se envuelve en un manto que oculta su cuerpo del que sólo asoman el rostro, una mano y un pie. La tela subraya el perfil de la figura que se estrecha hacia los pies con un arrugamiento en el que se concentran todas las líneas de fuerza de la masa escultórica. La excelente valoración del material, la delicadeza de ejecución y la expresión del niño superan el sentimentalismo que pudiera desprenderse del tema.
Exposiciones
«Artistas Gallegos en la Colección Caixavigo», itinerante, Museo M. de Ourense, Museo do Pobo Galego, Santiago, y Kiosko Alfonso en A Coruña, noviembre y diciembre de 1988, y enero y febrero de 1989.
Reproducciones
"Colección Caixavigo. Pintura-Escultura-Dibujo". Tomo 3, página 29.