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El fragmento de un edificio ocupa toda la composición, abierta en la parte superior por una estrechísima franja de cielo. Un balcón centra el cuadro cuyo carácter de segmento nos hace percibir la continuidad del edificio más allá de los límites del marco. El pintor acerca al espectador al motivo con un criterio estético que lo conducirá a la abstracción. La obra de integra dentro de una etapa en la que el artista se vincula a detalles arquitectónicos con una fijación en balcones, ventanas, y puertas. Realza la arquitectura con trazos espontáneos y manchas que son plantas, sombras y huellas que el tiempo y la humedad dejan sobre las piedras.
Exposiciones
«Alex Vázquez», mayo de 1989, en Nueva Sala de Exposiciones Caixavigo.