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El maniquí, un motivo tan emblemático de la pintura metafísica, tan cercano a la estética de Chirico o de Carlos Carrá, no tiene en Maruja Mallo nada de inquietante, o enigmático. Ocupa con él el centro de la composición y juega con una serie de objetos que se superponen en distintos planos produciendo un efecto de movimiento activado por la postura contrapuesta de la figura femenina del maniquí. En las estampas que realiza en esta época domina un ambiente surrealista, a pesar de que no hay en ellas un automatismo psíquico ni nunca le gustó a la pintora que le pusieran esta etiqueta.
Bibliografía
Ana Vázquez de Parga “ ¿ Maruja Mallo Surrealista ? en “ Maruja Mallo “ Xunta de Galicia, 1993, reproducida la estampa en la p. 340