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Le gusta reflejar a Xaime Quessada el calor y la ternura de la maternidad, creando ambientes parecidos con cromatismos similares. La delicadeza de las líneas del dibujo, la adherencia del pastel al papel, la cohesión del polvo y los colores rosas, azules, verdes y ocres, avivados por el blanco crean un ambiente tranquilo e íntimo, idealizado con un efecto de atemporalidad, y una atmósfera flotante, de ensueño, como la del Ukiyo-e japonés en el que las figuras no están individualizadas.
Exposiciones
“Búsquedas y encuentros II” en la Casa de las Artes de Vigo 1993.