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Parece que se inspira en un paisaje real, el castillo de Gaucín, al que envuelve con un acento poético de misterio y fantasía. La construcción se levanta sobre una roca, en un lugar de difícil acceso, al que se llega a través de un peligroso camino. Jinetes, carruajes y viandantes animan la escena iluminada por una luz rosada que diluye las formas y da una calidad emocional a la naturaleza que presenta una ejecución más suelta en el primer término, en los árboles que enmarcan el paisaje.
Bibliografía
J. E. Arias Anglés, "J. Pérez Villamil", Atlántico S.A., A Coruña, 1980.