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Sobre esta idea del paseante, el autor, como un músico, realiza variaciones. La figura, esquemática, de un hombre camina dentro de un círculo que se apoya en el estrecho zócalo que ocupa la parte inferior del cuadro. A parte de la condición simbólica de lo circular, el tema en sí es sugerente. El hombre que pasa, sólo, genera reflexiones sociológicas, culturales y estéticas que responden a la hermenéutica de la persona que lo contempla. Con dominio de la técnica conjuga la consistencia casi mineral del empaste con la fuerza del trazo y la transparencia del espacio.
Exposiciones
«Seara», Vigo, de abril a mayo de 1991
Reproducciones
«Seara» Catálogo de la exposición.