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Pájaros y figuras monstruosas con un efecto de pesadilla, se distribuyen en el interior de una estancia, en la que un hombre y una mujer parecen hacer un conjuro. La composición, ejecutada con dibujo minucioso y variado colorido, responde a la creación imaginativa del pintor, que nos introduce en un mundo de magia y mitología de ambíguo significado, dejando en el aire el misterio y la sorpresa de una llamada del subconsciente.