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La figura cortada por la rodilla, ligeramente ladeada a la derecha, mira al frente, doblando el brazo izquierdo y apoyando su mano en la cintura, mientras el derecho, con la mano sin definir, cae pegado al cuerpo. Recurre a un pequeño mueble para separar a la figura del fondo, acercándola al primer término. Un rayado de ágiles trazos distribuye sombras por las distintas partes del cuerpo, buscando luces y volumen.
Exposiciones
«Arturo Souto», Antológica, del 31 de mayo al 30 de junio de 1988, en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Caixavigo.