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Algo de rito mágico y de creencias en antiguos cultos populares representa la pintura. En la playa, a esa hora en que las luces del atardecer comienzan a dar paso a la noche, una joven de pie, metida en el mar, se deja acariciar por las aguas de la orilla. Y, a distancia, en primer plano, como empujada hacia nosotros, otra mujer, de más edad, envuelta en un manto, mira de frente, silenciosa, desde una esquina del cuadro, como si estuviera dotada para ver lo que está ocurriendo a su espalda, y esperase. Pero por encima de la carga literaria que le queramos dar, está la realidad física del cuadro, el contraste de los colores, fucsias, rosas, azules y negruzcos; la arriesgada perspectiva, y el encuadre de la composición, elementos todos ellos que convergen en la especial manera de pintar que tiene Pérez Bellas.
Bibliografía
VV.AA.“Pérez Bellas” catálogo de la antológica nº 38 de la serie Grandes Artistas Gallegos, con la obra reproducida en la pág. 60.
Exposiciones
“Pérez Bellas” Exposición Antológica en el Centro Cultural Caixavigo, 1999.