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Todo es alusivo e ilusorio. El espacio propone múltiples distancias, desde las figuras cortadas por el borde del papel, a la que ocupa el centro y a las que, de reducido tamaño, pululan alrededor, con una compleja fisonomía y extraño significado, aludiendo a magos, mandarines y jerarquías eclesiásticas, con una simbología conocida, rosarios, velas encendidas y niños recién nacidos. Todo se realiza en un plano vertical como en una página miniada, de forma lenta y minuciosa con complacencia miniaturística, utilizando punta de plata y recortes de papel con una especial concepción estética del cuadro.
Bibliografía
Obra reproducida en el catálogo da exposición de la Casa de la Parra. en la pag.39