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El formato vertical del cuadro favorece la perspectiva del paisaje que nos lleva desde el mar, salpicado de pequeñas barcas, hasta el pueblo que se recorta cotra el cielo. Una barca sola, separada de las demás atráe nuestra atención suscitando evocaciones y viviencias. El artista plasma en la composición dos realidades distinta, la geográfica que vemos, y la íntima que refleja sus propios sentimientos ante la naturaleza.
Reproducciones
"Colección Caixavigo. Pintura-Escultura-Dibujo". Tomo 3, página 343.