VÍTOR MEJUTO
Mejuto, Vítor
( Barcelona, 1969 )
Biografía
Vítor Mejuto nació en Barcelona en 1969, aunque su familia, originaria de Melide, regresó a Galicia cuando él tenía apenas diez años. A finales de la década de 1980 se trasladó a Salamanca para cursar estudios en la Facultad de Bellas Artes. Aunque no llegó a finalizarlos, esta etapa resultó decisiva para que adoptase la pintura como el lenguaje esencial de su práctica artística. De regreso a Galicia, inició su trayectoria profesional en el ámbito de la fotografía, incorporándose al periódico La Voz de Galicia, donde ha desarrollado una destacada carrera y ejerce actualmente como jefe de fotografía.
En sus primeros años como pintor, tras la facultad, su obra se vinculaba al expresionismo caracterizada por una pincelada enérgica y visible que dejaba testimonio del gesto sobre la superficie del lienzo. Con el paso del tiempo, su lenguaje se fue depurando a través de una intensa búsqueda personal que lo condujo hacia un territorio intermedio entre la abstracción y la figuración. Durante este proceso, en un período de casi seis años, fue afianzando su camino en la pintura: se aproximó al expresionismo abstracto, aunque desde una mirada propia, alejada a la gestualidad desbordada de Pollock o de Kooning, e influida también por la abstracción geométrica de Pablo Palazuelo, de quien tomó el rigor formal, pero no su dimensión esotérica y filosófica.
La influencia de Frank Stella, especialmente su producción de los años sesenta, marcaría un punto de inflexión en su obra, marcándole un camino que, como apunta la crítica Mónica Maneiro se centra en: “la importancia del plano de color, cara al minimal y a la reducción formal básica de una obra de arte”. En su trabajo, la tensión entre forma y estructura se convierte en el eje desde el que el artista construye un universo propio, donde cada plano, cada línea y cada color establecen un diálogo dinámico de fuerzas.
Su trayectoria expositiva comenzó en 1993, donde llevó a cabo su primera exposición en la Casa de la Cultura de Melide y tan sólo dos años después, se sumó a una muestra colectiva denominada “Vilagarciáns” (Sala de Arte Caixa de Pontevedra, 1995). Tres años después presentó su primera exposición individual, “Construcción na Escrita” (Casa de Cultura, Vilagarcía de Arousa, 1998), dando inicio a una trayectoria que pronto trascendería el ámbito gallego. Desde entonces, su obra se ha mostrado tanto a nivel nacional como internacional, llegando a realizar exposiciones como “The lost syllabary” (Schema Projects Gallery, Nueva York, 2013) o la exposición “Copo americano” (Sala Projeto Fidalga Residência Paulo Reis, São Paulo, 2018).
En la década de 2000, Vítor Mejuto presenta la exposición individual “La silla tubular” (Casa de Galicia de Madrid, 2006), propuesta concebida a partir del diseño de la célebre silla de Marcel Breuer, aunque reinterpretada desde su propio lenguaje plástico. El artista tomó a su vez el modelo de silla de Van der Rohe, convirtiendo así estos iconos del diseño moderno de la Bauhaus en un punto de partida para una reflexión más amplia sobre la relación entre espacio, forma y función. Partiendo de esta nueva reflexión, Vítor comentó: “en una silla están contenidos todos los problemas del espacio y es sobre eso de lo que yo hablo en mis cuadros”. Un año más tarde, inaugura su exposición “International Style” (Galería de Opsteker, Amsterdam, 2007) donde profundiza en su interés por la arquitectura moderna y las formas del racionalismo y el modernismo. En estas obras, las referencias al diseño industrial, la abstracción postpictórica y el arte óptico se entrelazan en una reflexión sobre el espacio y la estructura. Cinco años después, Mejuto rindió homenaje a Mondrian con la exposición “Brion Woogie Boogie” (Casa da Parra, 2012), cuyo título alude directamente al “Broadway Boogie Woogie” (1942) del artista neerlandés. El crítico David Barro señala, en una conversación con el propio pintor, como las obras de la exposición: “tu trazo es más rápido y ligero, es porque lo encaras técnicamente cercano al grafismo. Es algo que se advierte en Mondrian”.
En 2014, inspirado por las franjas cromáticas de Daniel Buren y por el ritmo electrónico del grupo danés Reptile Youth, creó la obra “Speed Dance” (2014). En ella, Mejuto reafirma su método intuitivo y libre, desprovisto de teoría escrita, guiado por una necesidad natural de crear pictóricamente.
De este modo, Mejuto inicia una nueva etapa en su trayectoria, más próxima a lo figurativo, aunque ese componente siempre había estado presente en su obra, ya que nunca había partido de lo puramente geométrico, sino de la observación de lo real, como se aprecia en piezas como “Max Estrella” (2010) o “Chaqueta de postillón con filigrana” (2016). En su proceso creativo busca resolver una ecuación: el ingenio en la forma y la precisión en el color. Si en sus inicios la forma tendía hacia la abstracción, en su producción más reciente, como él mismo explica: “trabajo sobre estímulos externos, trayendo el aroma de la figuración para, después de eliminar lo accesorio, intentar desentrañar su esencia”. Su atención se dirige a los elementos que lo rodean: la cultura, la tradición , la arquitectura o la artesanía. Es un pintor que observa el mundo cercano y transforma lo que capta en estructuras plásticas cargadas de sentido. Busca las formas que mejor se ajustan a su pintura, aquellas que, según sus palabras: “se cargan, se imantan y salen a flote en los cuadros”. Estas emergen, como señala Mónica Maneiro, “después de un proceso de lucha por descarte en el trabajo del taller (...) ese encuentro y apropiación en la pintura lleva en sí mismo un ejercicio de abstracción, selección y síntesis sobre el plano de la realidad que lo convierte en el artista que es”.
En 2017 presentó una exposición “Prado”, que supuso un giro en su trayectoria. Tomando como punto de partida obras maestras del Museo del Prado –algunas de las cuales habían sido prestadas al Museo de Bellas Artes de A Coruña– y del arte románico catalán del ábside de la Iglesia de San Clemente de Tahull, el artista decidió reducir la geometría y aumentar la figuración, enfrentándose así como comenta Mónica: “a su composición, a sus líneas de fuga, a sus perspectivas perfectas o imposibles”, una reinterpretación contemporánea del orden pictórico.
Entre 2018 y 2019, Mejuto desarrolló un ciclo de proyectos que consolidaron su madurez artística. En “Pintor en la Corte” (Galería Formatocomodo, 2018) el pintor pretende crear, como él mismo explica: “una narrativa puente entre mi pintura y la de los maestros del Renacimiento y el Barroco”. En este mismo año, en “O livro das Palmeiras” (Galería Fernando Santos, 2018), dialogó con las ilustraciones botánicas del naturalista alemán Carl Friedrich Philipp von Martius, buscando capturar el espíritu y aroma de las imágenes del botánico en el espacio. Un año después, llevó a cabo una de sus exposiciones más sonadas en el panorama gallego, “Naturales y Sociales” (Galería Trinta, 2019). En ella, amplía la idea explorada en la exposición anterior de von Martius, a través de las figuras de Ramón de la Sagra –por sus ilustraciones botánicas–, de Charles Joseph Minrad –por sus cartas estadísticas– y la más importante, Domingo Fontán con su “Carta Geométrica de Galicia”. El profundo interés que muestra el artista por estos científicos viene dado, como explica Mejuto debido a que, concretamente Martius y Fontán: “encarnan dos formas de conocimiento sobre las cuales orbita mi pintura: trabajar hacia dentro o hacerlo hacia fuera”, una declaración que resume su equilibrio entre introspección formal y observación del mundo.
En la exposición “Torreón de Tramoya” (Centro Párraga, 2020) se adentró en el universo de las artes escénicas, inspirándose en la escenografía, el telón y la tramoya, consiguiendo ver con todo ello –y especialmente con la representación de la ópera– un paralelismo con el mundo de la pintura, ya que vio la contemporaneidad de este arte. Para esto, empleó un método, que, como comenta el crítico Joaquín Jesús Sanchez: “huye, afortunadamente, de imposturas y simulaciones. (...) Como un proceso de digestión pictórica, en el que los referentes con los que trabaja se esquematizan (mejor dicho, se sustancian) tanto como se reconfiguran”.
Más recientemente, “Artanenc” (Igallery, Palma, 2022) ofreció una mirada íntima sobre Mallorca, su arquitectura y su paisaje cotidiano, donde Mejuto deslumbra con su manera de mirar como destaca el crítico Fernando Gómez de la Cuesta: “le hace fijar su atención en todo aquello que es sutil y poco evidente, en esos objetos y sujetos que, por proximidad y cotidianeidad, apenas son advertidos”. Dos años después, crea “Vida y Milagros” (Espacio Valverde, Madrid, 2024) donde exploró la iconografía bíblica desde una perspectiva contemporánea.
Un año más tarde, presentó la exposición “Un viaje extraordinario. El efecto espejo de los océanos” (Centro Centro, Madrid, 2023) comisariada por David Barro. La muestra proponía una reflexión visual y didáctica en torno al mar como territorio de conocimiento, mito y exploración, articulando un recorrido a través del cine, la literatura y las artes plásticas, así como de las voces de quienes han estudiado en profundidad el mundo oceánico. En este contexto, Mejuto participó con obras como "Moby Dick" (2022), en la que, como señala Barro: “ese desencuentro entre los seres humanos y el mar ya protagoniza novelas y películas como Los Robinsones de los mares del sur o Moby Dick a través de diversos metarrelatos que circundan la historia en torno a la monstruosidad de la desproporcionada ballena y el ballenero como una especie de hombre salvaje”. Además, Vítor participó en el diseño del cartel de la muestra donde se observa una escafandra antigua que consigue trasladar al espectador a las aventuras de Julio Verne.
En 2025, expuso“Breu història manual” (Museu d'Història de Manacor, Mallorca) donde estableció un diálogo entre su pintura y los objetos etnográficos de la colección Molí d’en Fraret, intercalando sus pinturas de pequeño formato con las piezas, consiguiendo dotarlas de mayor valor y nuevos significados, ya que como el propio autor remarca “pintar estos objetos es como pintar a estas personas y las vidas que vivieron”, reafirmando con ello, su atención a la memoria material y al valor simbólico de las formas.
En la Colección de Afundación se encuentra su obra “Soltando lastre” (2007) perteneciente a la serie “International Style”. En ella, Mejuto representa un espacio inexistente construido a través del color, utilizando acrílico –su material predilecto– como medio para hacer visible lo invisible. Como él mismo afirma:“a veces el dibujo hace visibles estancias, espacios que antes no existían. El color puede reforzar este artificio o por el contrario desmentirlo. Estas tensiones forman parte de mi trabajo”.
Bibliografía
PENELAS, S. Vítor Mejuto en la Sala de IEM en Gondomar: My Favorite Things. Instituto de arte contemporáneo, 2011.
ESPACIO VALVERDE. Vida y milagros: Vítor Mejuto. Exposición en la Galería Espacio Valverde, 2024.
GÓMEZ DE LA CUESTA, F. Artanenc. Vítor Mejuto. DARDO, 2022
CIFRE, E. Vítor Mejuto. Breu història manual. Esbaluard Museum, 2025.
VON TOUCEDA, M. Vítor Mejuto: «En mi ánimo siempre late la pulsión de pintarlo todo». Elemental, 2020.
GALEGOS. Vítor Mejuto. Galicia Digital, última actualización, 2008.
JESÚS SÁNCHEZ, J. Torreón de Tramoya. Vítor Mejuto. Programa de mano, 2020.
MANEIRO, M. Prado - Vítor Mejuto. Huyendo de las formas necias. Centro Cultural de Ourense, 2017.
MELCHOR, X. «Una silla contiene todos los problemas del espacio». La Voz de Galicia, 2006.
BARRO, D. Conversas con Vítor Mejuto. Cando a pintura manda. Extraído de "Vítor Mejuto Brión Boogie Woogie", Santiago de Compostela, 2012.
BARRO, D. Un viaje extraordinario. el efecto espejo de los océanos (Folleto de Sala). Studio lost but found, VEGAP, Madrid, 2023.
DARDO, Un viaje extraordinario. El efecto espejo de los océanos. Somos da DAG, 2023.