PEDRO PÉREZ DE CASTRO
Pérez de Castro y Brito, Pedro
( Madrid, 20 de julio de 1823 - 31 de mayo de 1902 )
Biografía
Nace en el seno de una acomodada familia. Su padre, D. Evaristo Pérez de Castro Colomeras, era un célebre político y diplomático y gran aficionado de la literatura y las artes plásticas (la familia posee una importante pinacoteca) que ejercerá en él una notable y constante influencia, así como en su hermano Mariano, quien también será pintor y litógrafo. Con once/doce años ya muestra un interés artístico, principalmente en el dibujo. Su infancia y adolescencia transcurren en diferentes destinos paternos, entre ellos Oxford y Cambridge; donde se deja seducir por el romanticismo británico. Guiado por su padre, inicia su carrera profesional en la diplomacia en 1840 ─su primer destino es Londres en 1844─, que compaginará con su vocación artística; ambas facetas van a estar interrelacionadas. Pronto comienza a sufrir problemas de salud y solicitará licencias para pasar temporadas en Madrid. Su salud irá agravándose con el tiempo y hallará cierto alivio para sus complicaciones en aguas medicinales de balnearios como los de Granada, Guipúzcoa o Vizcaya; recorrerá muchos lugares del territorio español y Portugal ─su madre era lusa─ que quedarán representados en su producción en la que habrá lugar para diversos álbumes paisajísticos. En 1846 es destinado a la embajada española en Roma, y hacia 1850 se instala en España de manera definitiva y abandona la diplomacia; focaliza su atención en el arte. Muere su padre y por mediación de su madre, es nombrado Mayordomo de Semana de la Reina Isabel II en 1850 ─cargo que ostenta hasta 1868─. Hacia 1858 inicia su andadura en el universo litográfico como ilustrador de diversas editoriales. Participa en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y obtiene menciones honoríficas en 1860 y 1866, y también participa en las muestras de la Sociedad Fomento de las Artes en 1871 y 1882, donde vende algunas de sus pinturas. De un modo progresivo, se sumerge en los ambientes artísticos y recibe elogios del crítico Francisco María Tubino, quien lo sitúa como acuarelista junto a Fortuny o Madrazo. Es en 1992, con la relevante muestra retrospectiva que organiza el Museo de Bellas Artes de A Coruña, cuando se realza su figura, hasta ese momento olvidada.
Destaca en la acuarela, fue un pionero en la introducción de esta técnica en España, y también en la litografía ─aunque también cultiva el óleo─, con un estilo que sigue las corrientes imperantes y en el que evidencia su gusto por el detalle. De este modo, se muestra vinculado al romanticismo, con una especial influencia de los paisajistas ingleses, en especial de David Roberts, y también del ferrolano Jenaro Pérez Villaamil; al naturalismo, presente en su obra a partir de los sesenta; y hacia fin de siglo y comienzos del siguiente, al costumbrismo. Sus temáticas están centradas fundamentalmente en el paisajismo y arquitecturas que tiene oportunidad de conocer de primera mano en sus múltiples viajes motivados por su salud o por cuestiones relacionadas con sus cargos de diplomático y personaje de la corte.
En las tres acuarelas sobre papel que figuran en la Colección Afundación se aprecia su sencillez y limpieza técnica, su virtuosismo en el dibujo acompañado de un cromatismo armonioso en el que predominan los ocres, verdes y marrones. Tanto en Iglesia Gótica (1862) como en Paisaje (1871) destaca la luminosidad de las escenas en las que los personajes aparecen representados a muy pequeña escala y que resultan acentos de color de unas composiciones en las que la naturaleza posee una gran relevancia, igual que en el paisaje más temprano (1860), que representa mediante una técnica más suelta, con un aroma nostálgico e intimista inherente a su producción.
Bibliografía
PANTORBA, B.: Historia y crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, Jesús Ramón García-Rama, Madrid, 1980.
PEDRO Pérez de Castro, Museo de Belas Artes, A Coruña, 1992.
VV. AA.: Plástica gallega, Caja de Ahorros Municipal de Vigo, Vigo, 1981.