JUAN BARJOLA
Galea Barjola, Juan
( Torre de Miguel Sesmero, Badajoz. 19 de septiembre de 1919 - Madrid. 21 de diciembre de 2004 )
Biografía
Juan Barjola nació en 1919 en Torre Miguel de Sesmero (Badajoz), en el seno de una familia humilde de labradores: su madre, Candelaria Barjola Sánchez, y su padre, Lorenzo Galea Álvarez. Desde muy joven mostró una inclinación natural hacia el dibujo, copiando del natural y de imaginación animales, láminas escolares y estudios académicos que le proporcionaba el pintor Julio Núñez, con quien también colaboró algunas veces realizando decoraciones. Sus primeros dibujos fueron dos retratos de su madre “Retrato de mi madre” y “Mi madre” ambos datados de 1936; en esta misma época comenzó a mostrar su compromiso social dibujando también a personas o grupos de gente que demandaban empleo en la calle, marcando así una temática muy importante en su pintura: el retrato social.
En estos años iniciales, Barjola abordó también la representación de niños, pájaros y, de manera recurrente, perros, un motivo que se prolongará a lo largo de su producción. El crítico Miguel Logroño señaló al respecto como “los ha pintado junto a las tapias, en los descampados, en la playa, en el prostíbulo (...), conformando un universo expresivo incomparable, en el matadero, y en un punto de incierta localización en el que la imagen perro se funde con la imagen hombre”.
En 1943 se trasladó a Madrid, para iniciar su formación artística. Estudió en la Escuela de Arte y Oficios, donde se formó con José Nogués –especialmente pintando bodegones– y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde trabajó la talla con Julio Vicens lo que le permitió ejercer como escultor en los Talleres de Arte de Granada. También acudió al Círculo de Bellas Artes y al Museo de Reproducciones Artísticas. Sin embargo, el contacto más determinante fue con el Museo del Prado, donde estudió a Velázquez, Goya, Brueghel y El Bosco, copiando al óleo varias de sus obras las cuales marcaron sus primeros trabajos, a los que el propio artista denominó “dibujos miniados”, realizados a lápiz de manera detallada y empleando un acento surrealista.
En 1946 contrajo matrimonio con Honesta Fernández y se establecieron en Leganés (Madrid). Su obra se orientó en esta época hacia escenas naturalistas, con cierto sesgo expresionista, centradas en costumbres populares y figuras marginales donde empleaba una paleta de blancos y negros, colores tierra y pequeñas pinceladas de rojos vibrantes. En 1950 obtuvo la Medalla de Dibujo en la Exposición Nacional. Posteriormente, gracias a la beca de la Fundación March residió en Bélgica, donde le impactaron los lienzos de Ensor, y en París estudió a Matisse, Stäel y Braque.
A mediados de la década de 1950 entró en contacto con el grupo de artistas “El Paso”, un colectivo que buscaba romper con la tradición del realismo y el academicismo, abrazando así un estilo más abstracto y expresionista. Debido a esto, inició una etapa mucho más personal, como señaló el propio artista “un ciclo más mental, que es el cubismo sincronizado con el expresionismo que nunca me abandonó”. En 1959 su pintura tendió hacia la abstracción, con composiciones estructuradas en bodegones y una paleta atemperada; esta fase, conocida como “nueva figuración”, se concebía en espacios estructurados bajo una armonía tonal y compositiva. Él mismo comentaba: “Cansado de esta simbiosis, comienzo la época abstraccionista, de la que saqué consecuencias que me hicieron ver con claridad el espacio. Esta etapa duró poco, porque siempre me interesó el contenido”.
A partir de la década de 1960, su pincelada se volvió mucho más violenta, con empastes densos y una paleta vibrante de granates, verdes y negros, cargando así la obra de una gran expresividad. Esta búsqueda de expresividad le llevó a concretar de nuevo las formas, aunque de un modo surrealista, ya que sus figuras comenzaron a deformarse, en especial las manos y las cabezas, mientras se acentuaba la expresividad del espacio utilizando una paleta más iluminada. Poco a poco, sobre todo desde 1965, comenzó a tomar más relevancia el espacio, incorporando líneas firmes que delimitaban las formas abandonando así los empastes y explorando una pintura más plana. Surgieron entonces rasgos de ironía, sarcasmo y dramatismo desde un punto de vista muy subjetivo, que se convertirían en señas de identidad de su obra.
En 1968 su búsqueda por la expresividad desembocó hacia la estética del “realismo crítico” también conocido como “realismo social”, aunque dotado de una subjetividad que lo distanciaba de la frialdad de este movimiento. Poco después, en 1970, evolucionó hacia un expresionismo de corte onírico, con influencias del informalismo y la figuración de Bacon, Picasso o de Kooning. No se aleja de las formas pero sus pinturas se realizan partiendo de espacios soñados e imaginados. El propio Barjola subrayaba: “Me gusta ese misterio de los espacios que a veces dicen más que las mismas figuras porque en esos espacios se condena el misterio de los sueños”.
En esta etapa su pintura incorporó con mayor intensidad el erotismo y la violencia simbólica, recurriendo a colores líquidos y transparentes, verde y sienas siendo estos tonos más violentos que en etapas anteriores acercándolo, en algunos aspectos, al pop art. De este modo, su obra cada vez se vuelve más subjetiva, recreando el espacio a través del uso de espejos en las composiciones dando lugar así como él decía al “cuadro dentro de un cuadro”. A partir de este momento el color se convierte ya no en un acompañante, sino en un elemento dominante. Pinta entonces su primer cuadro de gran formato “Fusilamiento” e ilustra “Tauromaquia” con el texto de Rafael Alberti para ediciones de Arte y Bibliografía (Casariego, Madrid).
Durante la década de 1980, su paleta se suavizó con tonos grises e incluso, surgen por primera vez en su trabajo tonos rosas y azules pálidos. La línea perdió esa violencia, se hizo más blanda y su trazo, más extenso, lo que le aproximó de nuevo a un surrealismo abstracto. Sin embargo, hacia mediados de la década recuperó la intensidad cromática y la fuerza expresiva llegando a estar la figura al servicio del color, lo que le valió el Premio Nacional de Artes Plásticas, junto al pintor Guillermo Pérez Villalta.
A partir de la década de 1990, comenzó a superar algunas de sus temáticas anteriores aunque siguieran presentes los retratos sociales, al igual que los bodegones, pero comenzando a hacerlos centrados en la tauromaquia, concretamente sobre la muerte del toro, como “Cabeza de toro” (1990). De este modo, sus composiciones oscilaban entre la abstracción y la figuración, situando su obra en un cruce entre la tradición y la modernidad. En 2001 recibió el Premio Tomás Francisco Prieto de la Fundación Casa de la Moneda, institución que en 2003 le dedicó la exposición “Barjola en blanco y negro”.
Sus últimos años los pasó en la tranquilidad de su estudio en Las Matas (Madrid), dedicado plenamente a la pintura, hasta su fallecimiento el 21 de diciembre de 2004.
En la Colección AFundación se conserva una obra representativa de su última etapa “Sin Título” (1998), en la que Barjola renunció al “preciosismo formal” para expresar una visión directa y descarnada de la realidad. La pieza se articula en torno a una paleta de negros y marrones, próximas al aguafuerte, donde lo humano se manifiesta sin artificios, con una fuerza expresiva profundamente características de su trayectoria.
Bibliografía
HIERRO, J. Homenaje a Picasso (Catálogo de exposición). Galería Biosca, 1981
LOGROÑO, M. Paisaje de Barjola. Museo de Barjola, 2008.
MÉNDEZ HERNÁN, V. y RAMOS RUBIO, J. A. Una obra inédita de Juan Barjola. Ars et Sapientia, 32, 2010.
MINISTERIO DE CULTURA. Juan Barjola: exposición: Museo Español de Arte Contemporáneo, diciembre 1987 - enero 1988. Ministerio de Cultura, 1987.
MUSEO BARJOLA, GIJÓN E INSTITUT VALENCIÀ D'ART MODERN (IVAM). Juan Barjola [Catálogo de exposición]. IVAM y Museo Barjola, 2006.
PATIÑO, A. Pasión de la mirada: Juan Barjola (Catálogo de exposición). IVAM y Museo Barjola, 2006.
RUBIO GIL, L. Biografía Juan Antonio Galea Barjola. Historia Hispánica. Real Academia de la Historia, 2022.
FEÁS COSTILLA, L. Juan Barjola y la renovación figurativa asturiana (exposición) Del 3 de septiembre al 14 de noviembre de 2021, MUSEO BARJOLA , 2021.