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Ficha de autor

FRANCIS BACON

Bacon, Francis

( Dublín, Irlanda, 28 de octubre de 1909 - Madrid, 28 de abril de 1992 )

Biografía

Francis Bacon nació en Dublín en 1909, siendo el segundo de cinco hermanos de familia inglesa acomodada afincada en Irlanda. La mayor parte de su vida transcurrió entre continuas mudanzas entre Irlanda e Inglaterra, consecuencia de la condición británica y protestante de su familia. Su padre, de origen australiano y antiguo oficial militar dedicado a la cría y entrenamiento de caballos, ejerció una figura autoritaria que marcaría profundamente al artista, generándole traumas que más tarde se reflejarían en su producción pictórica.  

Los desplazamientos familiares respondieron a distintos motivos, entre ellos el estallido de la Primera Guerra Mundial, que llevó a los Bacon a establecerse en Londres, donde su padre trabajó en el Ministerio de Guerra. El propio artista recordará más tarde “tuve así conciencia de lo que se llama la posibilidad de peligro desde muy pequeño”. Posteriormente, regresó a Irlanda donde convivió con su abuela y fue testigo del conflicto y la violencia del movimiento Sinn Fein, recordando que “había francotiradores esperando agazapados”. 

Su adolescencia estuvo marcada por la timidez, la enfermedad y la soledad: padecía un asma crónica, lo que le impidió recibir una educación convencional y condicionó su carácter reservado. En 1927, al descubrir su padre su homosexualidad, lo expulsó de casa con tan sólo dieciséis años, trasladándose así a Berlín. En esa misma época, vivió una experiencia cultural decisiva al ver “El acorazado Potemkin” de Sergei Eisenstein, como reconocería el propio artista: “fue una película que vi poco antes de que empezase a pintar, y me impresionó profundamente (...) sobre todo la secuencia de las escaleras de Odesa, y ese plano concreto”.

Posteriormente, vivió dos años en Francia, de los cuales tres meses fueron en Chantilly. Allí comenzó a visitar el Musée Condé, donde despertó su interés por la pintura. Paralelamente trabajó en el diseño de interiores, especialmente en muebles y alfombras, lo que entrenó su mirada plástica –ya siendo muy individual– y consolidó su sentido espacial. Durante sus visitas al museo, quedó profundamente impresionado por una obra: “La matanza de los inocentes” de Poussin, obra que inspiró su célebre interés por el grito humano: “creo que probablemente sea Poussin el que mejor ha pintado el grito humano” afirmaba el artista.

En estos años, sus obras iniciales mostraban una clara influencia por el diseño francés contemporáneo, no era original. Sin embargo, a partir de 1927 su estilo comenzó a transformarse tras su visita a la exposición de Picasso en la Galería Rosenberg de París.  A partir de entonces, su pintura adquirió una voz más personal, y en 1929 regresó a Londres decidido a dedicarse plenamente a la pintura.

En 1933, el crítico Herbert Read incluyó su obra, “Crucifixión” en el libro “Art Now”, que como señala Marta Sánchez “es una obra en blanco y negro que revela claras influencias del arte de Pablo Picasso, pero también deja ver por primera vez la personalidad única del artista”. Sin embargo, la falta de reconocimiento lo llevó a destruir gran parte de su producción temprana durante un periodo de crisis creativa entre 1942 y 1943, etapa autodestructiva donde se dedicó a pintar encima de sus propios cuadros. Fue entonces cuando comenzó a pintar “Tres estudios para figuras en la base de una Crucifixión”, obra que marcaría su revelación como artista ante el público y la crítica. 

En estos años, durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió como oficial en la Air Raid Patrol. En 1945, fue rechazado por el ejército debido a su asma y se centró por completo en la pintura. Su pareja y mecenas de ese momento, Eric Hall, adquirió “Los tres estudios para figuras en la base de una crucifixión" y promovió su incorporación a la Tate Gallery. Poco después, Bacon realizó “Pintura” (1946), un impresionante lienzo donde queda patente su ambición desmedida empleando para ello una enorme fuerza simbólica que consolidó su reputación internacional. La obra fue adquirida por la marchante Erica Brausen quien la vendió posteriormente al MoMA de Nueva York.

A finales de los años cuarenta Bacon se trasladó a Montecarlo, donde disfrutó de la vida nocturna y perfeccionó su técnica. En 1948 realiza “Cabeza I”, iniciando una serie de obras caracterizadas por una paleta reducida a tan solo grises y negros y por el uso del lado “equivocado del lienzo”, carente de imprimación. Este procedimiento, que permitía una textura más absorbente y punzante, se convirtió en una constante de su trabajo. En 1949 regresó a Londres para organizar una exposición en solitario  en la Hanover Gallery, donde presentó “Cabeza VI” (1949) y su célebre reinterpretación del “Retrato del Papa Inocencio X” (1650) de Velázquez que el pintor sólo había conocido mediante reproducciones pero que convirtió en un tema que repetiría obsesivamente en las décadas siguientes.

Uno de los pasos más cruciales en su evolución temática lo dio a comienzos de 1950, cuando empezó a pintar retratos de personas que conocía. A través de una instantánea de Franz Kafka, realizó un retrato del pintor Lucien Freud, quien le devolvería el gesto retratándolo a su vez. Hasta entonces Bacon, sólo había hecho variaciones sobre imágenes preexistentes, empleando para ello fotografías, pero él mismo explicaba: “utilizo las fotografías solo para que me recuerden sus rasgos, para revisar mi recuerdo de ellas, como se utiliza un diccionario en realidad”. Además, comenzó a realizar autorretratos que continuaría haciendo a medida que cumplía años, y llevó a cabo la pintura de "Estudio de una cabeza" (1952), una clara referencia al Acorazado Potemkin, prueba de la influencia duradera de este filme en su obra. 

En esta época, también comenzó a realizar desnudos de una manera más directa, tras haber visitado a su madre y a sus hermanas a África, ya que en aquel viaje se sintió fascinado por la vida salvaje y por la intensidad visual de los paisajes del continente, experiencias que le influyeron profundamente en su manera de representar el cuerpo humano. Esto se puede ver en obras como “Dos figuras” (1953), basadas en “La figura humana en movimiento” (1901) de Eadweard Muybridge, pero dándoles una intención sexual, explorando a su vez, la vulnerabilidad y la fuerza física del cuerpo desde una mirada profundamente existencialista. Al año siguiente, expuso su obra en el Pabellón Británico de la Bienal de Venecia, junto a Ben Nicholson y Lucian Freud. Durante su estancia en Italia no quiso visitar el cuadro que tanto había hecho “El papa Inocencio X” de Velázquez porque tal y como dijo el propio artista: “creo que probablemente sintiese también miedo a ver la realidad del Velázquez después de andar manipulándolo, miedo a ver ese cuadro maravilloso y pensar las tonterías que había hecho con él”.

Las relaciones sentimentales del pintor tuvieron un papel decisivo en su obra. En los años cincuenta, mantuvo una tormentosa relación con Peter Lacy, antiguo piloto de la RAF, cuya violencia y sadismo marcaron profundamente su pintura. Durante su estancia en Tánger junto a él visitó el Museo del Prado donde descubrió a Goya y un año después su estilo se transformó bajo la influencia de Van Gogh, volviéndose su pincelada más gruesa y empastada y los colores más intensos y puros, como puede verse en “Estudio para el retrato de Van Gogh IV” (1957). En esta época realizó varios retratos de Peter Lacy impregnados de tensión emocional como “Estudio del retrato de P.L nº1” (1957) o “Estudio del retrato de P.L nº2” (1957). 

En 1961 se estableció en South Kensington, un espacio caótico que se convertiría en el corazón de su creación. Allí pintó su primer tríptico a gran escala “Tres estudios para una crucifixión" (1962), presentado en su retrospectiva en la Tate Gallery. Durante la inauguración, recibió la noticia de la muerte de Lacy en Tánger hecho que inspiró obras sombrías como  “Paisaje cerca de Malabata, Tánger” (1963).

En esta época comienza a realizar también obras como “Figura yacente con aguja hipodérmica” (1963) donde como comenta el propio artista: “coloco la jeringuilla porque quiero clavar la carne a la cama”, mostrando de nuevo ese interés por la violencia y la incomodidad en el ser humano. Posteriormente, Bacon conoce a George Dyer, con quien mantuvo una intensa relación ya que era un hombre con tendencias depresivas; gracias a las fotografías realizadas por su amigo John Deakin, comienza a retratar de manera convulsa a su amante en obras como “Retrato de George Dyer Talking” (1966).  

El suicidio de Dyer en 1971, dos días nates de la inauguración de la gran retrospectiva de Francis Bacon en el Grand Palais de París, dejó una huella devastadora en el artista. De ese dolor nacieron obras como “Tríptico en memoria de George Dyer” (1971) donde Bacon incorporó referencias literarias a “La tierra baldía” de T.S. Eliot (1922). Para la siguiente obra en memoria de John Deakin, “Tríptico, agosto 1972” (1972) el artista se auxilió de las fotografías que habían sido tomadas por John Deakin, donde aplica la pintura de manera enérgica y densa y donde las figuras emergen entre espacios oscuros que evocan la fragilidad de la existencia, situándose en el abismo de la mortalidad, una preocupación recurrente ya en esta última etapa del autor.

Durante la década de 1970, Bacon pasó largas temporadas en París donde llevó a cabo obras como “Tres estudios para un autorretrato” (1976), en el que la violencia del trazo, está acompañado por una paleta de azules, rosas y marrones, que son siempre aplicadas en el centro del rostro, donde se puede observar una psique perturbada. En esta época conoció a Michel Leiris, escritor, poeta y etnógrafo, que se convertirá en uno de los primeros analistas de su obra, con el que entabla una cercana amistad basada en las afinidades intelectuales de ambos y los ámbitos sobrenaturales del alma humana; Francis le hará una obra “Retrato de Michel Leiris” (1976) llena de sutilezas. Posteriormente en 1978 presentó por primera vez su obra en España, en la Fundación Juan March de Madrid y en la Fundación Joan Miró en Barcelona. Allí conocerá a su futura pareja, con la que pasará los últimos años de su vida, José Capelo. 

En la década 1980 su obra fue objeto de importantes exposiciones retrospectivas en Tokio, Kyoto y Nagoya (1983) y en Washington D.C (1989). En estos años destacó su obra “Tríptico” (1987) inspirado nuevamente en T.S Eliot, donde destaca la presencia constante de la muerte como fuente de inspiración predilecta, donde repite en sus poemas la idea de “nacimiento, copulación y muerte, son lo que hay cuando se desciende a lo esencial”.

En los últimos años de su vida, Bacon, a pesar del deterioro de su salud, mantuvo una intensa actividad creativa hasta el final. En 1990, visitó la retrospectiva de Velázquez en el Museo del Prado y en 1992, decidió regresar a Madrid donde falleció el 28 de abril a causa de un ataque al corazón.

En la Colección AFundación se conserva la obra “Taken from and hold press cutting of Woodrow Wilson in Paris for the pace conference 1919” (1987), un aguafuerte en el que Bacon representa la figura de Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial, y lo sostiene entre el vacío previo a él –mostrado a través de un gran rectángulo a sus espaldas– y en el que está a punto de caer, ya que su pie se encuentra posicionado al filo de la acera. La escena, suspendida entre equilibrio y abismo, condensa los temas esenciales del artista: la fragilidad de la existencia, la soledad y la angustia humana. 

Bibliografía

SYLVESTER, D. La brutalidad de los hechos, Edit. Ediciones Polígrafa, Valencia, 2009.

GUGGENHEIM BILBAO, Francis Bacon: de Picasso a Velázquez. Dossier de prensa, exposición 30-09-2016 / 08-01-2017. DACS/VEGAP, Bilbao, 2016

MENA MARQUÉS, M. B. Francis Bacon –entre nosotros– una vez más, Museo Guggenheim, DACS/VEGAP. Bilbao, 2016.

SÁNCHEZ, M., Francis Bacon. Biografía, obras y exposiciones, en Alejandro de Argos, 2021.

MAUBERT, F., El olor a sangre humana no se me quita de los ojos, conversaciones con Francis Bacon, Acantilado. Barcelona, 2012.

MUSEO RALLI MARBELLA. Bacon, Francis - Irlanda 1909-1992 Arte Europeo. Actualizado 2023

VÁZQUEZ ROCCA, A. Francis Bacon: la deriva del yo y el desgarro de la carne. Arte, individuo y sociedad. Vol.18, 2006.

GOWING, L. Francis Bacon: la presencia humana. Los Cuadernos del Norte: Revista cultural de la Caja de Ahorros de Asturias, 1990.

BAYONA CASAS, R. Un análisis a los pensamientos más oscuros de Francis Bacon (1902-1992) a través de su arte. Trabajo de Fin de Grado, universidad de Zaragoza, 2021.

Obra

  • TAKEN FROM AND HOLD PRESS CUTTING OF WOODROW WILSON IN PARIS FOR THE PACE CONFERENCE 1919

    TAKEN FROM AND HOLD PRESS CUTTING OF WOODROW WILSON IN PARIS FOR THE PACE CONFERENCE 1919 1987

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