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Ficha de autor

ALBERT RÁFOLS-CASAMADA

Ráfols-Casamada, Albert

( Barcelona, 1923 - Barcelona, 2009 )

Biografía

Hijo y nieto de pintores, Albert Ràfols-Casamada se inició en el dibujo de la mano de su padre, Albert Ràfols Cullerés –pintor del naturalismo y del realismo– mientras desarrollaba un temprano interés por la poesía, escribiendo sus primeros versos. En los años de la Guerra Civil, descubre gracias a revistas que sus padres tenían en casa como Vell i Nou, Mirador o D’Ací D’Allá, obras de arte de las vanguardias como Picasso, Braque o Miró; en ese momento comienza su inquietud artística realizando dibujos inspirados en el cubismo y en el futurismo centrándose sobre todo, en temas bélicos. Posteriormente, sus primeros pasos artísticos formales estuvieron ligados al pintor Rafael Benet (1889-1979), con quien se formó en un ambiente postimpresionista que analizaba la esencia de la forma de Cézanne.

En 1943, con veinte años y en plena posguerra, comenzó a pintar en una Barcelona donde la vanguardia cultural se había quedado destruida por el exilio de la Guerra Civil. Sus primeras obras representaban interiores y escenas cotidianas cargadas de intimismo, con luces recortadas y una atmósfera densa que reflejaba el malestar de la época. Tras terminar el Bachillerato comenzó la carrera de Arquitectura al mismo tiempo que asistió a clases de dibujo en la academia Tárrega, ampliando su formación.

Posteriormente, en 1946 se unió al grupo Els Vuit (Los Ocho), colectivo de jóvenes artistas –el poeta Jordi Sarsanedas, el escultor Miquel Gusils, Joan Palà, María Girona, Ricardo Lorenzo y Vincenç Rosell, todos ellos pintores y el músico Joan Comellas– que abarcaba pintura, poesía, escultura y música. El grupo llevaba a cabo distintas representaciones, llegando a ser los primeros en representar obras de García Lorca tras la guerra como El retablillo de don Cristóbal. Al año siguiente realizó su primera exposición individual y en 1948 participó en el Salón de Octubre, en el que expondría de forma continuada hasta 1957, consolidando su presencia en la escena artística barcelonesa.

En 1952 contrajo matrimonio con la pintora Maria Girona (1923-2015), con la que compartió el resto de su vida. Poco después, gracias al Cercle Maillol del Institut Français, viajó a París, donde comenzó a leer aquellas obras que en España no podía  y exploró con mayor profundidad las relaciones entre el color y el espacio.  Allí conoció a Antoni Tàpies y decidió abandonar definitivamente la arquitectura para dedicarse a la pintura. Durante su estancia, el artista asimiló diversas influencias clave: de Matisse adoptó el valor de la síntesis formal; de Miró la riqueza de su universo onírico y de Rothko, la profundidad de su carga emotiva. De esta confluencia de maestros nació una sensibilidad abstracta que definirá su trayectoria artística. Además su obra sale por primera vez del ámbito nacional al ser seleccionado para participar en el premio internacional del Carnegie Institute de Pittsburgh en Estados Unidos. Allí traba amistad con Josep María Castellet y Joseph M. de Martín.

En 1955 regresó a Barcelona y comenzó un proceso de depuración formal: geometrías limpias, gamas cromáticas armoniosas y un creciente interés por la abstracción. Posteriormente, expuso en la Galería Sur en Santander, dirigida en ese momento por Manolo Arce; allí fue presentado por J.M.Castellet como “el pintor de la realidad”. Durante la década de los sesenta experimentó con collages de fotografías, recortes y objetos, en un camino próximo al pop art crítico pero siempre guiado por su pasión por la estructuración del espacio y el color. Esto es así hasta alcanzar en 1974-1981 un espacio ordenado por el color y por espacios múltiples y luces cambiantes.

Por otro lado, su carrera docente se inició en 1962 en la escuela Elisava. En 1967 fundó, junto con otros artistas e intelectuales, la Escola EINA de Arte y Diseño en Barcelona, inspirada en la Bauhaus y el racionalismo arquitectónico. Fue el primer director de la escuela y permaneció al frente del centro durante 17 años, convirtiéndolo en una de las escuelas más influyentes de Europa. Desde EINA también impulsó el VII Congreso de la ICSID en Ibiza, promoviendo la obra de numerosos creadores catalanes.

En paralelo, Ràfols-Casamada continuó su evolución pictórica. En los años setenta encuentra como destaca María Lluisa Borras: “un interés por aislar el objeto o el signo de su contexto habitual e integrarlo en la materia pictórica como un elemento más. Además se encuentra también un interés en la estructuración del espacio”; esto se puede ver en obras como Tensions (1972) o Proces d’aguditzcio (1972). A su vez se interesa por plasmar la nostalgia de una infancia extraviada por la guerra y la posguerra, algo que también se aprecia en sus poemas visuales y el juego estético que crea con las palabras sobre el papel, dándole mayor plasticidad a la poesía. 

En las décadas de 1980 y 1990 alcanzó su etapa de mayor reconocimiento, lo que permitirá apreciar su evolución como artista. Su pintura se volvió según comentó en 1985 Victoria Combalía “más profunda, de pinceladas amplias, táctiles y rápidas”, perspectiva que completa Juan Manuel Bonet apuntando que en este momento el pintor hace “un uso azul ultramar en sus obras, recordando al mar mediterráneo que el propio pintor califica de “homérico” como se puede apreciar en una de sus obras Retorn d’Ulises (1983). Paralelamente, su faceta literaria se consolidó con la publicación de poemarios como Notes nocturnes (1976), "Territori de temps" (1979), Angle de llum (1984) y "Els colors de les pedres" (1989), además del ensayo "Sobre pintura" (1985). En el año 2000 la editorial Proa publicó su obra poética completa bajo el título "Signo de aire: obra poética (1939-1999)".

A lo largo de su trayectoria recibió importantes premios, entre ellos el Premio Nacional de Artes Plásticas (1980) otorgado por el Ministerio de Cultura y el Premio Nacional de Artes Visuales de la Generalitat de Cataluña (2003). También formó parte del patronato de la Fundación Joan Miró desde 1980.

En la Colección Afundación figura una de sus obras Sin Título empleando la técnica de serigrafía donde compagina la calidad plástica con un trasmundo intimista y poético que irradia emoción y sentimiento. Se aprecia esa abstracción que procede de un proceso de síntesis donde se han depurado los elementos del cuadro y donde se aprecia una gran sensación de orden marcado sobre todo por el empleo del color.

 

Bibliografía

RÀFOLS-CASAMADA, Albert. Albert Ràfols-Casamada. Edit. IVAM, Valencia, D.L. 1978. Cuadernos Guadalimar ; 40

YVARS, J.F. Visión y signo. La pintura de Ràfols-Casamada. Edit. Debolsillo, Barcelona, 2008.

COMBALÍA DEXEUS, Victoria. Materia y pensamiento en la pintura de Ràfols Casamada. Edit. Polígrafa, Barcelona, 1978

RÀFOLS-CASAMADA, Albert. Albert Ràfols-Casamada. 2001. Catálogo de exposición, Museu d'Art Contemporani de Barcelona, 21 marzo.-21 mayo, 2001; IVAM Centre Julio González, Valencia, 12 julio-30 septiembre, 2001. Edit. IVAM, Valencia, D.L. 2001

Santa & Cole. (s.f.). Albert Ràfols-Casamada (1923-2009). 

Galería Fernández Braso. (s.f.). Ràfols-Casamada: Instantes de color.

EINA, Centre Universitari de Disseny i Art de Barcelona. (s.f.). Rafael Ràfols-Casamada: Centenari del naixement (1923-2023). 

 

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