El presidente de Afundación aboga en el Foro ABC por la regeneración ética de la universidad
El presidente de Afundación y director general de RSC y Comunicación de ABANCA, Miguel Ángel Escotet, participó el 20 de septiembre, junto a otros tres expertos en el ámbito de la enseñanza, en el «Foro de la Educación Superior en España», organizado por el diario ABC. El encuentro, que tuvo lugar en la sede de ABC (Juan Ignacio Luca de Tena, 7, Madrid) reunió, además de a Miguel Ángel Escotet, a Francisco Marmolejo, coordinador global de Educación Superior del Banco Mundial; Concepción Naval, catedrática de Teoría de la Educación y decana de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra y David Cerdá García, economista, filósofo y escritor.
En el transcurso del debate, moderado por Yolanda Gómez, subdirectora de ABC, Miguel Ángel Escotet planteó los cinco desafíos a los que a su juicio se enfrenta la universidad española en un contexto actual cambiante en el que, subraya, se ha producido una «explosión del conocimiento y una complejidad de relaciones». Hizo un análisis exhaustivo del contexto actual de una enseñanza superior que «está muy lejos de mantener el ritmo de los cambios».
Para el presidente de Afundación «es capital resolver la relación de crisis entre el profesor y el estudiante. Unos enseñan y otros aprenden, cuando en el fondo ambos son sujetos que aprenden, uno del otro –apunta–. Las relaciones en el proceso de enseñanza-aprendizaje deben transformarse». En su opinión es aquí donde radica la mayor de las crisis: «por un lado, la constitución de una aristocracia de la educación: el profesor universitario; por otro, un estudiante que busca más las certificaciones profesionales que el aprendizaje» y aboga por una universidad en la cual profesores y estudiantes «deben ser, ante todo, aprendices permanentes, respondiendo así a lo que pretendía ser en sus orígenes, una gran familia de conocimiento».
La enseñanza universitaria en España se enfrenta, para Miguel Ángel Escotet, a tres retos: eliminar el etnocentrismo universitario y alcanzar la calidad integral mediante la creación de una relación estable entre universidad y sociedad; mayor flexibilidad: «en España tenemos uno de los sistemas más rígidos para el cambio permanente»; y formación especializada, multidisciplinar, transdisciplinar e interdisciplinar dentro de una visión global e integrada.
El presidente de Afundación entiende, asimismo que en el contexto actual de «educación a la carrera», más allá de la formación reglada, «la universidad y el sistema educativo en su conjunto deben hacer más énfasis en la educación para la creatividad, base estética para el arte, el emprendimiento, la innovación y la investigación».