#NósTaménNavegar. Día Internacional de la Mujer
En este año 2019 seguimos necesitando reivindicar la igualdad para las mujeres. Todas y todos somos cómplices e incluso parte activa de actitudes, comentarios y acciones que no dejan que el machismo se diluya, son lo que llamamos micromachismos. Ser conscientes de estas situaciones nocivas nos da la oportunidad de cambiar hábitos. Eduquemos construyendo, desaprendiendo lo que hemos interiorizado para desbancar de la normalidad lo que no es.
La educación es clave para construir una sociedad más informada, justa e igualitaria y, por eso, desde Afundación, la Obra Social de ABANCA, centramos el mes de marzo en la reivindicación en favor de la mujer partiendo de este enfoque. Para eso pensamos que una buena manera de hacerlo es visibilizando escenas que habitualmente vivimos. Aquí van algunos ejemplos:
En la educación...
- Son habituales comentarios irónicos y burlones a un hombre que se queda al cuidado de una hija o hijo.
- No educamos a nuestros hijos varones en el feminismo. Y solo así entenderán por qué las mujeres tienen que defenderse en la sociedad. Que las niñas y niños crezcan habiéndose conscientes es bueno para derrumbar estos micromachismos.
- En la crianza de nuestras hijas e hijos se suele poner el foco de la crítica en la madre, asumiendo que en ella recae esa responsabilidad.
- Comprar regalos de género a niñas y niños es algo recurrente: para las niñas muñecas de color rosa y para los niños camiones de color azul. Es necesario educar sin esos prejuicios.
En el hogar...
- Es habitual asumir que el trabajo en casa es de la mujer, el hombre, en todo caso, es el sujeto que colabora.
- Cuando se hacen viajes familiares, suele conducir el hombre el vehículo de casa, ocupando la mujer el espacio de acompañante. Sigue muy presente ese prejuicio y seguimos transmitiéndolo a las personas que se sientan atrás.
En lo estético y aparente...
- Una mujer tiene una fuerte presión solo por su forma de moverse o mostrarse, siendo criticada con frecuencia de «poco femenina».
- Usamos la palabra «provocador» para hablar de la indumentaria de una mujer. Enseñar más o menos piel es la forma que cada persona tiene de poner la ropa y no tiene nada que ver con llamar la atención del sexo masculino.
- Consideramos erróneamente que ser fuerte es un rasgo masculino. La fortaleza física y psicológica depende de las personas, no del sexo. Eliminemos de nuestras mentes ese falso concepto de «sexo débil».
En lo social...
- Si un hombre y una mujer se encuentran en una comida social o profesional, suele ser él quien paga de forma sistemática, damos por sentado que es lo propio. Enterémonos, las mujeres son autónomas también en lo económico.
- En un local donde entran mayoritariamente mujeres, las revistas en la sala de espera son de moda y sociedad, no de música y ferretería, por ejemplo.
- El cambiador de bebés suele estar en el baño de mujeres.
En lo profesional...
- Es habitual que en la TV las presentadoras sean guapas, de hecho, es una de las características que más valoramos en ellas. Nadie se fija en si un presentador hombre tiene los pómulos bonitos.
En lo privado...
- Es habitual preguntar a una mujer para cuando va a tener descendencia y no a un hombre. Somos seres racionales, no solo instintivos, debemos comprender que no todas las mujeres quieren o necesitan criar. Respetemos a las que quieren y a las que no, sea por los motivos que sea.
Todas estas situaciones nos revelan que lo determinante es como cada persona actúa, no su pertenencia a uno o a otro sexo.
En la campaña que lanzamos en este 2019 desde Afundación, la Obra Social de ABANCA, y que puedes ver estos días en nuestras cuentas de Facebook, Twitter e Instagram, recordamos el poema «Penélope» de Xohana Torres, del que nos quedamos con el verso tan conocido en la lucha feminista gallega «Eu tamén navegar», con el que la escritora trunca el papel pasivo del mito de Penélope, tejiendo y destejiendo mientras espera a su marido, para darle el poder de la acción.
«PENÉLOPE»
Declara o Oráculo:
"Que a banda do solpor é mar de mortos,
incerta, última luz, non terás medo.
Que ramas de loureiro erguen rapazas.
Que cor malva se decide o acio.
Que acades disas Patrias a vendima.
Que amaine o vento, beberás o viño.
Que sereas sen voz a vela embaten.
Que un sumario de xerfa polos cons”.
Así falou Penélope:
“Existe a maxia e pode ser de todos.
¿A que tanto novelo e tanta historia?
EU TAMÉN NAVEGAR."
Xohana Torres